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DOS HOMBRES SOLOS
“Vida en fascículos”
Dos Hombres Solos afrontan la prueba de fuego del segundo disco con serenidad y honestidad, en un paso decisivo de cara a forjarse una reputación de grupo de culto, con un techno pop tremendamente personal que ahonda en escenas cada vez más introspectivas, desengañadas y pesimistas.
Partiendo de la cotidianeidad de los sentimientos como principal eje de su filosofía, DHS abordan un giro en los planteamientos más bailables de su primer disco, sin abandonar del todo el poso techno-pop que siempre les ha caracterizado, abrazando propuestas más personales y reflexivas, que ahondan en un sonido más oscuro y unas letras cargadas de desengaño y pérdida de esperanza en la especie humana. En “Vida en fascículos”, DHS dejan el lado irónico de sus reflexiones sobre las relaciones humanas, para encontrarse con los fantasmas que rondan su particular universo diario, reivindicando las miserias de los pequeños dramas cotidianos como principal fuente de inspiración, y desentrañando los entresijos, reveses y desencantos habituales de las relaciones de pareja o amistad que impiden alcanzar la felicidad. Todo con una sencillez rayana en lo recalcitrante que los hace mucho más reconocibles, más humanos, al afrontar en clave ácida reproches frente a los errores repetidos (“Tres traspiés”), o la censura de la mediocridad (“Eres patético”), sin renunciar a emotivos momentos de cierta profundidad romántica (“Apariencias”).
Algunas de las canciones muestran ritmos y bases más bailables (“Apariencias”, “Bailando en Gijón”), aunque sin llegar al nivel melódico y la vibrante intensidad de los mejores temas de su anterior álbum, como “Lo habitual” o “Cada uno es como es”. Sin embargo, lo cierto es que “Vida en fascículos” se adhiere de tal forma al devenir de la realidad cotidiana que el disco se va entregando poco a poco al rumbo depresivo de los sinsabores que generan desconfianza en los semejantes (“He perdido mi tiempo”), las dificultades que condenan al fracaso a los supervivientes de una generación sepultada por el peso de sus esfuerzos inútiles (“Invisibles”), o a la aplastante realidad que sitúa la frustración y la resignación como ejes principales de una vida anodina (“Vida en fascículos”). Tímidos experimentos vocales y estructurales acaban instalando intencionadamente el disco en un aletargamiento rítmico unido a una discreción melódica, idóneos para reflejar estas escenas rutinarias o recrear el ambiente obsesivo de relaciones complicadas (“No puedo apartarme de ti”).
Un disco que tras varias escuchas, acaba atrapándote en un pesimismo melancólico y casi doloroso, para verte mentalmente reflejado en alguno de sus episodios, o inmerso en las reflexiones que hacen del desencanto y la frustración una forma casi permanente de sentir.
dj farrow
“VIDA EN FASCÍCULOS” : COMENTADO CANCIÓN A CANCIÓN
- Apariencias. Empezamos el disco hablando sobre la pareja. Ensimismados en nuestro egoísmo, muchas veces pasamos por alto detalles que, poco a poco, pueden ir minando una relación: “ha sido tanto tiempo pensando sólo en mí que no me di ni cuenta de que no eras feliz”.
- Tres traspiés. Siguiendo con la pareja, es más fácil ver los defectos en el otro y obviar nuestros propios errores. Si alguien nos importa de verdad, tenemos que aprender a perdonar, porque todos metemos la pata en alguna ocasión: “piensa que tú, alguna vez, también caíste: acuérdate”.
- Patético. Siempre, en las fiestas, aparece alguien que quiere erigirse en centro de atención, haciendo chistes fáciles y esforzándose por caer bien a todo el mundo: “me has caído mal desde que entraste en casa”
- No puedo apartarme de ti. Una canción que habla sobre aquella que nunca jamás nos ha abandonado ni nos abandonará (mientras haya luz): nuestra sombra.
- Vida en fascículos. Casi todos esperamos que pase algo en nuestras vidas que haga cambiar todas esas cosas que no nos gustan “quién sabe si hoy va a ser cuando todo va a cambiar”.
- Te voy a decir. Hay veces en las que iniciamos una relación (bien de pareja, bien de amistad) no sabemos muy bien por qué...y con el paso del tiempo volvemos la vista atrás y nos echamos unas risas recordando nuestro error: “qué risa nos dio al averiguar: la j y la a, juntas dicen JA!!”
- Bailando en Gijón. “Reflexiones desde el espacio mínimo de un apartamento interior” nos parecía un título demasiado largo y pedante para una de las canciones más bailables del disco. Dedicado a nuestro apartamento interior en el Madrid de los Austrias, situado en una zona estupenda y con un precio de alquiler inmejorable, pero..:”quiero salir de este piso interior que es tan insalubre, poco luminoso, bastante ruidoso: malo para mí...y del vecindario prefiero no hablar”.
- He perdido mi tiempo. Para esa gente a la que has tenido aprecio en algún momento de tu vida, pero con la que has dejado de tener contacto por su cerrazón mental e incapacidad de escuchar voces que no sean la suya propia “que tu verdad no es infalible, que lo casual no es imposible”.
- Invisibles. El tema más largo que hemos hecho hasta el momento, y uno de nuestros favoritos. En un principio iba a ser la canción que iba a dar título a este segundo disco, pero tras el estreno de un documental español con el mismo nombre decidimos cambiarlo. Una canción triste, pero con un final muy positivo (“pero tú estás ahí, y es lo mejor que ahora puedo decir”). Dedicada a todos los “perdedores”, porque todo es relativo como bien dijo Einstein.
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