Última actualización: 15/06/08 #02 comentarios 

Un grupo de gente conocida por nosotros, y otros que se mantendrán en el anonimato, opinarán sobre discos, arte, cine, política, etc...

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  # Ellos

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Ellos - Que fue de Ellos

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Ellos
“¿Qué fue de ellos?”

- Han vuelto Ellos.
- ¿Quiénes?
- Ellos.
- ¿Y quiénes son ‘Ellos’?
- Es ese grupo de techno pop y guitarras que escuchamos el otro día en el coche, o en aquella fiesta…, ¿no te acuerdas…?
- Ah, sí… que fueron teloneros de Fangoria hace mucho tiempo, ¿no?… y, ¿qué ha pasado con Ellos desde su último disco? ¿Qué han estado haciendo tanto tiempo fuera de circulación? ¿Por qué tanta expectación con este nuevo disco?

Esta conversación podríamos haberla tenido cualquiera con amigos o conocidos poco puestos en el panorama del pop independiente nacional, donde Ellos son un grupo tan original y exclusivo como imprescindible, que han dejado una huella especial desde su irrupción en 2001. Para evitar correr el riesgo de perdernos en disquisiciones improductivas sobre las causas de su largo silencio, basta con dejar sucinta referencia sobre sus ocupaciones produciendo a distintos artistas durante este tiempo, sus desavenencias con Subterfuge, o la más reciente aventura de Guille Mostaza como guitarrista de Krakovia, el nuevo proyecto del polifacético David Kano, que se ha encargado de la producción del tercer álbum de Ellos.

Las anteriores preguntas no sólo deben rondar en nuestras cabezas, sino también en las de Guille Mostaza y Santi Capote, que, conscientes del vacío que su ausencia ha dejado en la escena pop-rock independiente nacional, vuelven tras casi 5 años de silencio con “¿Qué fue de ellos?”, un álbum triunfal, magistralmente elaborado y muy sólido, que supera con creces las expectativas que los nostálgicos teníamos puestas “en ellos”. Desde su aparición en 2001, y con tan sólo 3 discos, Ellos se han forjado una coraza de autosuficiencia creativa casi sonrojante, lejos del alcance de la mayoría de los grupos de la escena indie. La especial inmediatez de sus mensajes y la inusitada facilidad para relatar situaciones cotidianas en canciones intensas y memorables han ido conformando un sello de identidad propio, alejado tanto de la rebuscada y empalagosa originalidad austrohúngara, como de la frivolidad enarbolada por algunos de los defensores del techno pop nacional de finales de los 90.

Ellos iniciaron su conquista del panorama indie en 2001 con su inmejorable debut “Lo tuyo no tiene nombre” (Subterfuge/2001), un álbum plagado de canciones vibrantes y explosivas, como las inigualables “Tú primero” o “Diferentes”, o las nostálgicas “83” y “Vente si puedes“. Su sonido accesible y bailable los situaba en la escena del electropop underground más comercial. Con su segundo disco, “Ni lo sé, ni me importa” (Subterfuge/2003) mostraban una evolución hacia un sonido con más guitarras, sin abandonar el techno pop, aunque apreciándose un menor protagonismo de las grandes melodías en temas como “Zona Vip” o “Ni hablar”, compensado con su creciente capacidad para elaborar letras de vertiginosa contemporaneidad y temas geniales con tintes nostálgicos (“Dicen que te vas”), o himnos para el recuerdo (“Campeón”). Quizás el buen sabor de boca de sus dos primeros álbumes les dejó en un difícil equilibrio entre su creciente reputación de grupo de culto y un posible salto al mainstream. Pero sus contadas apariciones en directo, las escasas noticias del dúo y una discreta promoción iban dirigiendo su carrera hacia no se sabe dónde. Tras este largo silencio, Ellos publican su tercer álbum “¿Qué fue de Ellos?” (PIAS/2008) en el que mantienen su inconfundible sello, inclinándose ya definitivamente por una producción más elaborada, un sonido que tiende a ser algo más oscuro con letras más maduras, plagado de potentes guitarras y baterías que sustituyen a las programaciones de anteriores trabajos. En definitiva, canciones melódicas muy instrumentadas, sin dejar atrás los sintetizadores que aportan el aire retro que siempre han respirado sus temas. Fiel a su compromiso con las letras, Guille elabora un sorprendente recital de rimas naturales, originales, en ocasiones curiosas, y nunca gratuitas, que logran descolocar, conmover y desarmar a partes iguales, en su particular viaje por pasajes de desamor, ambición, celos, rupturas y ciertas cuestiones de identidad como escenarios permanentes del universo que envuelve sus temas.

El álbum se abre con un preludio instrumental épico titulado curiosamente “Esto no es un adiós”, que anticipa el regreso triunfal del dúo, como antesala de los dos primeros hits incontestables dignos de mención, que destacan por su espontaneidad y su fuerza, con estribillos pegadizos y letras impagables. Un alto nivel compositivo que se mantendrá a lo largo de la mayor parte del álbum. El primer single, “Lo dejas o lo tomas”, reivindica el estilo más personal e intransferible de los clásicos de Ellos, con una colosal letra sobre la aspiración a que te quieran por ti mismo, que rebosa sinceridad, logrando un equilibrio entre el victimismo desvalido (“y aún así no encuentro la manera de que alguien como tú me quiera”) y la autosuficiencia casi insolente del que se sabe único (“nunca atiendo a las normas, lo dejas o lo tomas”). Un tema potente y bailable, con unos arrebatadores coros de Juliana Gattas y Alejando Sergi de Miranda (“siempre he deseado tenerte a mi lado…”), providencialmente colocados en el momento más idóneo, que engrandecen e intensifican el tema más demoledor de Ellos desde “Dicen que te vas”. Este inteligente dominio de las letras reaparece en “El anillo”, un tema impecable en la línea temática de “Campeón” que, bajo su estilo característico, trata con ingenio y humor ácido la triste realidad del fracaso personal y sentimental que subyace detrás del éxito social.

Otra canción imprescindible para los fans será sin duda “No te enamores”, atrapada en una nostalgia contenida, con gran despliegue de cuerda, curiosos riffs, y estribillo memorable con semifalsetes que demuestran la versatilidad vocal de Guille. Nuevo órdago creativo con el tema “Todo el mundo está en contra mía“, con un sugerente intro de sintetizadores y emotivo estribillo, de tintes muy personales, que se convertirá en una de las favoritas del público. En un momento en el que aparece el riesgo de linealidad, sorprende gratamente el cambio de registro en “Nada más puro”, un gran tema acústico de aires festivos con influencias glam y amplios coros, con una ambigua y original letra sobre la droga, que fue compuesta inicialmente para el malogrado musical “El lunes puede esperar“ del desaparecido Manuel Toledano. Nueva oportunidad para el baile con los sintetizadores y bases en “Paso de ti”, con gran estribillo, nuevos coros de Miranda y curiosos efectos tratados con la voz de Guille.

A medida que se acerca a su fin, el disco va entrando en una dinámica más rockera, de canciones más rápidas y guitarreras, tal como comprobamos en “Era de verdad”, con un arranque tequilero en la canción con más regusto setentero del disco. Continúa la línea más guitarrera en “Si me vas a dejar”, puro rock and roll adolescente ágil de gran proyección para el directo, con baterías contundentes, guitarras amables y estribillo más convencional, mientras que en la correcta “Lejos de lo perfecto” vuelven a recurrir a los sintetizadores para encumbrar su agradable melodía, sin dejar atrás efectivos coros y arreglos. Más prescindible es “Berta”, de batería nerviosa, guitarras algo furiosas y letra atropellada, que debilita sin empañar la gran calidad del conjunto. El álbum se cierra con una elegante declaración de intenciones con la breve pero testimonial balada a piano “He vuelto”.

Convencidos de su talento y de la extrema originalidad de su estilo, y al margen de una ruidosa maquinaria promocional, Ellos dejan una vez más que sus canciones hablen por sí mismas, forjando su leyenda a golpe de clasicazos, y conservando esa extraña actitud que navega entre la arrogancia, la autosuficiencia creativa y la sensibilidad más cotidiana. Ingredientes capaces de llegar al fondo de los corazones de sus fans, relegados a optar en el estrecho margen que queda entre la admiración incondicional y la idolatría contenida por un dúo que nunca será masivo, porque nunca dejarán de ser auténticos, únicos, ellos.

Por dj farrow


“QUÉ FUE DE ELLOS”, tema a tema, según Guille Mostaza:

1. ESTO NO ES UN ADIÓS. “Tenía claro que la reaparición de Ellos tenía que ser épica, como si viniéramos de una batalla y fuéramos a meternos en otra aún más grande. Es un buen instrumental para abrir los conciertos y también de hacer que quien empiece a escuchar el disco espere algo grande”.

2. LO DEJAS O LO TOMAS. “Habla de cuando quieres que te quieran por lo que eres y no por lo que haces. Es la canción más electrónica del disco, pinchable y muy bailable, en ella colaboran Ale y Juliana de Miranda que tienen una parte estelar en la que hacen unas armonías vocales preciosas”.

3. EL ANILLO. “Es como la otra cara de la moneda de aquel “Campeón” que aparecía en nuestro segundo álbum. Aquí hay un triunfador y alguien que se aprovecha del triunfador y que se bebe su vino y se acuesta con su mujer cuando él no está en casa. La música es muy contundente. Recupera las guitarras cortantes y distorsionadas rollo rock de los 80, tiene una voz femenina que pertenece a Cristina, del dúo Clovis”.

4. NO TE ENAMORES. “Es el típico lamento autoindulgente de quien sufre una ruptura sentimental y cree que algo así sólo le pasa a él. Tiene algo de AOR subyacente, siempre me han gustado grupos como Supertramp y Alan Parsons, esos grupos que nadie confiesa nunca que le gustan, aunque probablemente pocos puedan encontrar el paralelismo. También es conocido por los amigos como “el tema de los falsetes” ”.

5. TODO EL MUNDO ESTÁ EN CONTRA MÍA. “A veces todo se tuerce tanto que parece que haya un complot contra ti. Es una sensación tan familiar que tenía que cantar sobre ella. Es un medio tempo, aunque no sabría definirla del todo porque nunca nos planteamos referentes musicales a la hora de componer, lo que hacemos nos sale así y ya está”.

6. NADA MÁS PURO. “[El desaparecido director de cine] Manuel Toledano me encargó un tema para un musical. Quería que hablara de drogas. Como no soy amigo de lo evidente, hice una letra con varias lecturas. Es un tema muy acústico, muy glam setentero. Me gusta mucho. Nunca antes habíamos sonado así. Mención especial a la parte final en la que hay diez pistas con mi voz, cada una con un registro diferente, para crear ambiente de hooligans de bar”.

7. PASO DE TI. “Pues eso, que voy a seguir con mi rollo y que se acabó, ya no me importa lo que hagas o digas. Es un tema bailable, más electrónico y también la conclusión de “Lo dejas o lo tomas”. También hacen una pequeña aportación los argentinos Miranda”.

8. ERA DE VERDAD. “Tu pareja dice que te va a dejar. Tú no le crees. Hasta que un día descubres que iba en serio y se va. Tiene un ritmo a lo Motown y algún pasaje un tanto psicodélico por el medio. En general, estoy especialmente satisfecho de todo el trabajo vocal del disco, y el estribillo de esta canción es un claro ejemplo”.

9. SI ME VAS A DEJAR. “Aunque muchos nos consideran un grupo tecnopop nunca nos hemos sentido a gusto con esa etiqueta ya que siempre tenemos presente las guitarras, y esta una de esas canciones guitarreras y rápidas marca de la casa. Habla de otra fase más en el proceso de los fracasos de pareja, esa en la que sientes la constante amenaza de un final inminente”.

10. BERTA. “Los discos anteriores siempre tienen una canción en la que canta Santi así que, al yo cantar sólo en los estribillos, la letra no es sobre mí. Es de una chica conflictiva que aúna varios aspectos de algunas que he conocido en estos últimos años, gente sin rumbo, sin decisión ni voluntad, que ve cómo su vida se desmorona y no hace nada para evitarlo”.

11. LEJOS DE LO PERFECTO. “O lo que es lo mismo: no soy lo que esperabas. A mi juicio es el tema más raro del disco, así que hice una línea de bajo acorde a la situación que comienza cuando acaba mi amado sintetizador Roland Juno-60. En la parte de antes del solo se puede volver a oír a los dos vocalistas de Miranda”.

12. HE VUELTO. “Se puede decir que es una balada, pero a lo clásico, no a lo Carey, sólo voz y piano, y un pequeño arreglo de cuerda, nada más. Para captar el ruido ambiente sacamos los micrófonos por la ventana del estudio, así que lo que se oye es la madrileña Plaza de los Mostenses a eso de las 4 de la noche, que era la hora a la que solíamos grabar. He vuelto, aunque realmente nunca me había ido”.

 

 

 


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