Jugando con fuego de Khaló Alí
«La principal diferencia entre follar y hacer el amor es que cuando haces el amor conoces el nombre y apellidos de la persona con la que estás. Por eso prefiero follar. No necesito saber cómo te llamas para poder chupártela. El sexo es sólo sexo y tiene la importancia que se le quiera dar. No pretendo ni necesito que nadie me regale la luna para poder follar. No me prometas nada que no te he pedido. Ven, echamos un polvo y lárgate. Una vez que me he corrido estorbas en la cama. A veces dos son multitud».
Quien habla es el morboso agente Mulleras, encargado de investigar una oleada de asesinatos que tiene aterrorizada a la ciudad. Sus kilos de músculos, tatuajes y su cabeza rapada hacen que tenga rendida a sus pies a media comisaría. Su problema es que no es capaz de mantener la bragueta cerrada. Y es que no debe ser fácil mantener guardados los más de veinte centímetros que lleva entre las piernas. Junto a su compañero, el también morboso agente García, por quien se siente fuertemente atraído, tendrá que descifrar las pistas que deja el asesino. Sospechosos, confidentes, testigos y compañeros irán cayendo uno a uno en sus redes.
Morbo y misterio son los dos elementos de los que se vale Khaló Alí para dar forma a esta novela, basada en una historia real que, según él dice, le contó un compañero de celda a cambio de sus favores en una calurosa prisión de Ceuta.