Me aproximo con cautela a “Road Movie”, álbum de debut de Krakovia, el nuevo proyecto de David Kano, en el que el líder de Cycle abandona el electropop guitarrero para probar suerte con registros más ortodoxos antes inexplorados, apadrinando una formación que apunta a superbanda, con la producción del propio David Kano y Juanjo Reig, y las guitarras del mismísimo GuilleMostaza, cantante de Ellos. Una original propuesta cantada en inglés (excepto un tema en alemán) con las letras y la carismática voz del cantante de punk Petra Flurr, rescatado de las entrañas del underground berlinés, y la apabullante presencia de la espectacular cantante y bailarina de burlesque Vinila Von Bismark.
Predispuesto a encontrarme en esta nueva apuesta de Subterfuge con una apresurada versión más o menos bastarda de Cycle, con mayor carga de radicalismo punk y sutiles guiños pop, me sorprende sin embargo descubrir un álbum de cuidada producción y asombrosa factura, que seduce y engancha por la fuerza y autenticidad de sus canciones con hechuras de rock and roll clásico, ramalazos punk y acercamientos al rockabilly, conformando el sólido esqueleto de esta carta de presentación de Krakovia.
Las reticencias desaparecen rápidamente al escuchar la voz profunda y sugerente de Petra Flurr deslizándose con insultante destreza por las armoniosas guitarras cercanas al rockabilly de temas como “You are mine“ o “Summer road“, de contundentes bajos y estibillos generosos, o ajustándose sin esfuerzo a las exigencias de los arrebatos más punk, con los desgarradores y efectivos coros de Vinila Von Bismark, en la demoledora “Golden eyes knows”, el primer single “We´re born in your city” (con un vertiginoso y épico final), o la energética “Ride to ride”.
Resulta difícil sustraerse a las evidentes e ilustrativas referencias cinematográficas que afloran con insistencia tanto en la estética de Krakovia, como en el propio título y el sonido del álbum, plagado de canciones que parecen extraídas de la banda sonora de una película americana. Y es que cualquier profano podría descubrir cómo los temas más contundentes del disco evocan con facilidad inquietantes huidas en Cadillac por caminos polvorientos (como la inigualable “You are mine”, o la instrumental “From the Darknes“), o traen el aroma a lúgubre antro nocturno de película de Tarantino (“The Cold Empire“, “Breaking Doors“). Mientras que los medios tiempos y los momentos más íntimos te sumergen en hechizantes cortinas de humo de escenas de David Lynch (la aterciopelada “Change“, con un delicioso fragmento en falsete que rememora los mejores momentos del pop clásico de los 60), o recrean con delicadeza la sórdida desesperación de las tensas esperas previas a la tragedia en solitarios moteles de carretera (“The Last Train to Krakow“). Quizás la oscura “Heilige Schrift“, cantada en alemán, constituya la nota más canalla y discordante respecto a la elegante tónica general mantenida en el disco, aunque su interesante y demoledor estribillo salva con creces el expediente, sin llegar a afectar a la coherencia del conjunto del álbum.
Si bien sería un tanto apresurado catalogarlo como el disco del año publicándose en febrero, no sería muy aventurado afirmar que este “Road Movie” se convertirá en uno de los álbumes imprescindibles de 2008, que situará a Krakovia como la banda revelación sin paliativos de la escena independiente nacional. Ante semejante opera prima, y el buen sabor de boca de su potente y cuidada puesta en escena, no dudamos que las próximas entregas de esta extraordinaria banda serán bien acogidas, siempre que su peculiar composición logre el reto de permanecer inalterada y con sus credenciales intactas. En pocas palabras, este apabullante debut sólo me deja con una intriga: ¿Continuará…?