Última actualización: 13/05/07 #02 comentarios 

Un grupo de gente conocida por nosotros, y otros que se mantendrán en el anonimato, opinarán sobre discos, arte, cine, política, etc...

VivaElPop no se hace responsable por los comentarios vertidos en este apartado.

  # Marta Sanchez

 

Viva el Pop inaugura una nueva sección de servicio público, alertando a los amantes de la buena música de la perpetración de discos cuya escucha puede perjudicar gravemente la salud auditiva. Comenzamos con el más claro ejemplo de huelga de hambre creativa de los últimos tiempos: el nuevo disco de Marta Sánchez, “Miss Sánchez” (Universal, 2007)

Bienvenidos al mundo de los engaños discográficos. Mientras la industria independiente vive un apogeo de aceptación y popularidad tanto a nivel nacional como internacional gracias a artistas sobrados de talento y calidad, Marta Sánchez (= Universal) se suma a la ristra anual de publicaciones que tratan de seducir a los sufridores consumidores de discos (cada vez más escasos a este paso), con un single rompedor, único banderín de enganche de un álbum plagado de inaceptables rellenos que no convencen a nadie.  

Es muy difícil mantener en un álbum el altísimo nivel de un primer single arrebatador cuando el artista está a merced de compositores y productores heterogéneos, muchas veces impuestos por la propia discográfica. Pero que el nivel del disco tenga tan poco que ver con el single, por estilo y calidad de los temas, no puede calificarse sino de estafa, cuando los medios se adhieren al fácil discurso de “disco ochentero y bailable”. No cabe duda de que se trata de uno de los singles más rotundos de los últimos años, que no sé bien cómo calificar, para lo cual debemos profundizar en cuestiones etimológicas. Calificarlo de ‘pelotazo’ supondría atribuirle una originalidad de la que carece. ‘Hitazo’ valdría si la repercusión hubiese sido mayor de la que realmente ha tenido. Así que me quedo con ‘bombazo’, por la irrupción inesperada de un himno discotequero que debe todo su mérito al sample del “I just can’t get enough” de Depeche Mode (por si alguien aún no lo sabía), y porque el término denota mejor que los anteriores la mera intención de enganchar a toda costa con un single al público potencial de un álbum. Una canción perfecta, 100% bailable (aunque bailemos realmente a Depeche Mode), interpretada magistralmente por Marta Sánchez, de cuyo derroche de voz nadie duda.

No soporto los temas de autoayuda rebosantes de ánimos para seres cercanos decaídos, que deben salir de su pozo gracias a tus ánimos, como propugna “Levántate” o el consultorio psico-sentimental que se monta en su homenaje materno “Tienes que vivir”.

Menos mal que la intervención de Carlos Jean en la composición y producción de “Si me cambian los recuerdos”, el gran dúo con Alaska, a la vez misterioso, bailable y melancólico, aporta un poco de coherencia al tono general de las letras y estribillos del resto del álbum.

Pocos argumentos pueden justificar la desfachatez del tema “Reina de la radio”, ese desagradable híbrido entre pasional y aleccionador más propio de una principiante sin rumbo. Es lo que ocurre cuando se intenta abarcar varios estilos a ver cuál cuela mejor, abanderando la causa del divismo igualmente en terrenos pop, disco y baladísticos.

Nuevo despropósito en “Desafinados”, tema difícilmente descriptible donde lo que realmente desafina es el alma de la canción. Lo mismo que ocurre con las baladas, perdidas en un disco con pretensiones pop y discotequeras, como la anodina “Contradicciones” y la aburrida “Te imagino”, que parece sacada de la discografía de Ana Belén, o la incomprensible “La noche que acabó”, que nunca acaba de arrancar, y que sirve únicamente para el lucimiento vocal de la Superstar madrileña.

La acertada versión de “Embrujada”, en un dúo virtual con Tino Casal, lejos de mejorar la puntuación del disco, deja al descubierto el débil potencial creativo de los colaboradores de la SuperStrella.

Ni siquiera podemos rescatar de la basura las buenas intenciones del prometedor planteamiento rítmico y vocal de “High energy”, y sus reivindicaciones ochenteras, que acaba quedándose en una broma pesada.

Desde luego, se nota la mano de Marta Sánchez en la composición de “Frida y sus flores”, que no hay por dónde cogerla, con un estribillo pop sin más pretensiones que la autocomplacencia de su autora en los créditos.

En definitiva, un disco más propio de una promesa recién salida de la controvertida Academia que de una artista consagrada. Eso sí, luz y taquígrafos para la super estrella: muchos focos, mucha portada, mucha radio, muchos programas,…y muchas galas.

 

dj farrow

 

 

 


Resolución óptima de 800x600 píxels desde Internet Explorer 5.5
Se requiere plugin de flash