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PARABOLICA “2080”
La escena techno underground española (ya que realmente, nunca hubo escena “comercial” o masiva propiamente dicha, más allá de Fangoria y OBK) está viviendo días de gloria con el surgimiento de nuevas formaciones que presentan variadas propuestas, con el denominador común de estar arraigadas todas ellas en el techno pop melódico de los 80. Desde la desfachatez erótica de Putirecords, a la descarga eléctrica de SPAM y Cycle, la tendencia minimalista de Rudiger y Spunky, la propuesta electrónica-guitarrera de tintes oscuros de Elektro y Roberta Marrero, el elegante petardeo de La Prohibida, o la reivindicación de los aires disco de Pedro Marín, en su intento consciente o inconsciente de resucitar al gran Tino Casal.
De todas estas propuestas, merece especial atención por su extrema originalidad PARABÓLICA, el dúo sevillano compuesto por Juanymisterfly a los sintes y programaciones y Miguel Angel Soto en la voz y las letras. Puro techno pop de aires ochenteros que no renuncia a la modernidad, con una exquisita producción que, prescindiendo de parciales estigmatizaciones sonoras, logra cotas de elegancia y nostalgia insuperables. Son el grupo más original que hoy en día puede encontrarse dentro del techno nacional por muchos motivos. Porque no frivolizan con las letras. Porque presentan un magistral tratamiento de las voces sintetizadas. Porque alcanzan tintes épicos hasta ahora sólo presentes en Fangoria. Por su extraordinaria solvencia en el manejo de los ritmos. Porque dignifican el techno-drama como nadie lo ha hecho hasta el momento.
Herederos de la elegancia innata de Lemon Fly, el dúo sevillano elabora temas electrónicos de inigualable belleza melódica y letras nada convencionales, impregnadas de un realismo subjetivo difícilmente comparable con cualquier otra propuesta dentro de la escena techno nacional, al margen del tándem Olvido-Nacho. Sin embargo, este análisis al “2080”, elaborada con cariño y dedicación durante el verano de 2006, me deja un amargo sabor a homenaje póstumo, a tributo tardío, una vez conocida la decisión de Juanimisterfly de abandonar, entre otros, su proyecto en Parabólica, para emprender (esperemos) nuevos retos musicales.
Víctimas de la corrupción y degradación de los medios tradicionales de promoción musical (la radio comercial, viciada por los intereses de las discográficas y los programas de televisión secuestrados por las audiencias), Parabólica surge en el momento clave en que comienzan a diversificarse los canales de promoción, en un punto de inflexión en que los grandes talentos han dejado de ser carne de radiofórmula, para intentar llegar a un público ávido de sensaciones pop a través del boca a boca, de internet y de actuaciones en directo.
Sin la presión de quien no tiene la urgencia del hit fácil y efímero, y con la seguridad que da la certeza del trabajo bien hecho, Parabólica presentaba su candidatura a consolidar una carrera a golpe de buenos temas. “2080” es su primera y por ahora única propuesta, plagada de canciones de una originalidad sorprendente, que reivindica la esencia del techno pop de los 80, revitalizando sin complejos el género en pleno siglo XXI, aportándole mayor frescura por el uso de las nuevas técnicas de tratamiento de voces y ritmos. En “2080”, Parabólica hace una exhibición de sus tres grandes virtudes: el sorprendente manejo de los ritmos idóneos para cada tipo de canción (contundentes para los temas enfocados a la pista de baile, envolventes en sus logradísimos medios tiempos, y sugerentes en las baladas de peso nostálgico). Letras inteligentes y de inusual originalidad. Las voces y coros con gran protagonismo melódico. Todo ello bajo el recurso constante a la ornamentación instrumental con sintetizadores y guitarras, así como al excelente tratamiento sintetizado de las voces.
Se abre este compendio con “Alas para poder volar”, una de las canciones más bailables y pegadizas del álbum, que irrumpe sin anestesia en el oído como si de una descarga de Spam se tratase, con voces recordando deliciosamente a Fangoria y un espectacular ritmo aderezado con guitarras, bajo una propuesta vocal de tintes poéticos y diferentes mensajes dispersos que deja con ganas de seguir escuchando sin pausa lo que depara el resto del álbum.
“La Casa”, el segundo corte del disco, es una balada en la que una acertada instrumentación carga de tensión y suspense el ambiente, para desembocar en un intenso estribillo que, sin sobresaltos melódicos, logra conservar el halo de misterio y lúgubre tristeza de la canción.
Con los inconfundibles bits del comienzo de “Tan modernos y sintéticos” volvemos a la pista de baile, en la canción más directa y con más fuerza del álbum, si se permite, su propuesta más gamberra. Todo un himno con un ritmo implacable ensuciado con afiladas guitarras y aderezado con el eco de unas voces en el estribillo, que genera en conjunto un envolvente torbellino sonoro con un aire depechero a lo "Personal Jesus" que invita al baile y al desparrame. La originalidad de las letras queda intacta en un tema a priori de temática más desinhibida, que aborda el mundo de sensaciones que rodea a las drogas sintéticas, sin renunciar al buen gusto en la forma de presentar el mensaje. Una discreta pero efectiva remezcla a cargo de Isaac Junkie se incluye en la edición mexicana del álbum.
“Yo lo intentaría una vez más”, preciosa versión del tema original de Trópico de Cáncer, magistralmente actualizado a base de un sutil ritmo y sofisticados sonidos electrónicos que acompañan y realzan su melancólica letra, en un tema idóneo para el lucimiento vocal de Miguel Ángel Soto, mientras que la sintetización de voces aporta un marcado carácter vanguardista. La edición mexicana del “2080” prescinde de esta versión, sustituyéndola en aquellas latitudes por la sugerente y tórrida balada “Fuego”, que ya se incluyera en el recopilatorio “Ardientes”.
La misma destreza instrumental y vocal se aprecia en “Mi ventana es un espacio del que nunca salgo”, aunque con mayor vocación hacia el baile y de gran carga épica que engancha a la primera escucha.
El baladón del disco viene sin duda con el segundo single, “Pero hoy no”, que con su evocadora y preciosista escala melódica a piano acaba convirtiéndose en un medio tiempo de una gran fuerza emotiva.
“Tipografías” se reivindica como firme candidato a canción favorita en las preferencias de cualquier fan del dúo. Una soberbia canción que Fangoria habría firmado como single con los ojos cerrados en cualquiera de sus discos desde que salieron de su temporada en el infierno. Con su inigualable e hipnotizante melodía, cantada con emoción contenida, sorprende por la extrema originalidad de su letra y por su particular ritmo ochentero, que fluye hacia el final con una cadencia que evoca la nostálgica sensación agridulce de los himnos de Erasure. Esperemos que el proyecto Parabólica no muera sin que “Tipografías” salga a la luz y poder degustarla como single, oportunidad inmejorable para que las remezclas realcen y dignifiquen su extraordinario potencial, contribuyendo a inmortalizarla aún más.
Es difícil poder describir con simples palabras lo que transmite cada una de las canciones de un disco que ha sido bordado con extraordinaria destreza y sensibilidad, que impregna de melancolía este compendio de preciosas canciones que se reivindican a sí mismas con su fuerza evocadora, para descubrir en cada nueva escucha diferentes sensaciones y texturas sonoras. No puedo ocultar mi asombro al traspasar el ecuador del álbum sin encontrar fisuras reseñables en la calidad de las canciones. Pero aún más sorprendente resulta comprobar que el disco sigue transcurriendo por la misma senda de derroche melódico y extrema originalidad vocal y rítmica.
“As de corazones” nos ofrece una estimulante progresión, lograda a través de un acertado juego de voces susurrantes y semi-rapeadas, que se alternan con otras tratadas por ordenador a lo largo de toda la canción, especialmente interesante por la original distorsión vocal del estribillo.
De nuevo, dos preciosas e intensas baladas vuelven a dejarnos los sentimientos a flor de piel. En “Mejor lo olvidamos”, la voz femenina de Isa Terrible aporta frescura en este interesante dúo con Miguel Ángel, una historia de reproches silenciados y dolorosa resignación. El alarde de melancolía en “No te voy a regalar palabras” (incomprensiblemente ausente en la edición mexicana), deja paso a ritmos más sueltos y bailables para finalizar el disco, que se cierra solemnemente con dignas muestras de épica electrónica en 4 temas nostálgicos de hábiles estribillos. “Bajo el cielo”, un tema que evoca la tristeza de algunos temas de Niños del Brasil, nos ofrece de nuevo un espectacular intro con originales coros y remezcla interesante de Isaac Junkie en la edición mexicana. La vertiginosa “Parabólica” sigue certificando su inagotable arsenal de imponentes letras y ritmos, mientras que la entrañable “Ya no creo en los milagros” aporta un toque pop con aires a New Order a esta nostálgica despedida. Por último, la escondida pero gran letra de Pablo Sycet que descubrimos al escuchar “En el más bajo burdel”, pone el colofón a esta obra maestra.
Tras el tristemente fallido último y sublime álbum de Lemon Fly “Intentando ser feliz”, perdida ya por completo la confianza en la industria, muchos habíamos desistido de seguir descubriendo nuevas ideas originales, pero con “2080”, Parabólica logra recuperar los niveles de intensidad lírica y melódica con que Lemon Fly conquistaron póstumamente a su público. Desde el soplo en el corazón que nos dejó Family, la escena techno nacional no había vuelto a sentir semejante derroche de buen gusto, un disco tan sutil, con una lograda producción y que contribuya tan decididamente a la recreación nostálgica del techno pop de los 80. Un tratado de lo que debe ser un disco de pop electrónico: fresco, bailable y divertido, a la vez que sensible y entrañable, pero por encima de todo, ingenioso. Desgraciadamente, el paralelismo con el grupo de Aramburu se hace cada vez más patente, tras la anunciada decisión de Juanimisterfly de no continuar con este proyecto tan especial.
Un disco brillantísimo que llega sin estridencias, introduciéndose sutilmente en la escena independiente nacional, con ánimo de perpetuarse como un clásico en la memoria de los amantes del techno pop. Como permanecerá sin duda en nuestra memoria la estela de talento dejada por Juanimisterfly a lo largo de toda su trayectoria.
Gracias, Juani y Miguel Ángel, por este maravilloso álbum. No perdáis nunca vuestros colores eternos de abril.
dj farrow
dj_farrow@yahoo.es
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