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Nice Price-Dogma. Texto por RAFA CERVERA.
Seguramente no aparecerán en las listas de lo mejor del año en la categoría de grupo revelación. En un país donde la música que se vende masivamente es casi siempre mansa e insulsa, sin puntas ni filos, un grupo como Nice Price sólo puede vivir en la esfera de los alternativo, lo independiente o lo extraño. Seguramente el público del metal menos previsible y la tribu siniestra los recibirá con los brazos abiertos. Pero lo curioso es que a pesar de que su sonido, básicamente rock con guitarras y electrónica, tiene perfecta cabida en la escena pop que habita en el subsuelo de lo establecido. Los barceloneses Nice Price tienen un sonido aplastante y demoledor, en la onda del Marilyn Manson menos paliza. También tiene una deuda importante con Parálisis Permanente, ya sea en la voz de Josephine o en unas letras que se recrean en visiones oscurantistas que oscilan entre el pecado y la redención. Eso ya de por sí les convierte en un grupo más que interesante. Pero es que además tienen una imagen espectacular. Josephine es el cruce bastardo entre Pete Burns, el Fantasma de la Ópera y el ínclito Manson. Eddie, el guitarra, tiene una imagen menos barroca pero tremendamente magnética. En su mini actuación en la gala de segundo aniversario de En Plan Travesti se metieron al público en el bolsillo. Sus canciones son duras pero sobre las guitarras se oyen melodías pop que enganchan. Acaban de editar “Dogma”, su primer álbum y también primera referencia de Grabaciones Muerte. Se trata de un nuevo sello madrileño puesto en marcha por el dúo Spam, un team dedicado a producir, remezclar y pinchar música. Ellos son también los productores de Nice Price y la contundencia sonora de su sello está presente en las 9 canciones de estudio (el disco se completa con una versión en directo del “Suffragette city” de Bowie”) de “Dogma”. Son Nice Price, una de las grandes sorpresas del 2005 aquí, en la zona de la Tierra en la que nunca suena Il Divo.
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