Última actualización: 28/09/2009 #02 comentarios 

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  # Dos Hombres Solos

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DOS HOMBRES SOLOS
EL TERCER HOMBRE

El dúo madrileño Dos Hombres Solos presentan en pleno verano de 2009 su tercer álbum, “El Tercer Hombre”. Un título cargado de intención, que pretende rescatar de la sombra a Víctor LeFreak, uno de los productores y remezcladores con más proyección y solvencia de la escena techno independiente nacional. Tras su brillante aportación en “Dancing in Gijón”, el elogiado compendio de remezclas de los temas del su segundo álbum, DHS sabían que habían encontrado al productor idóneo para sus nuevas composiciones. La mano del tercer hombre se aprecia tanto en el exquisito tratamiento de las voces (especialmente con el magistral uso del vocoder y la acertada elevación de los tonos vocales en muchos de los cortes), como en la clarividencia en la incorporación de los sonidos electrónicos idóneos, y en la diversidad de recursos utilizados para dar consistencia a unos temas que pueden soportar, entre otros y como mínimo, los calificativos de originales, sorprendentes y emotivos.

Las letras en general parecen querer distanciarse del hondo pesimismo existencial que inundaba “Vida en fascículos”, para centrarse en los sufrimientos, sinsabores y reproches propios de relaciones personales en vías de deterioro, la incomunicación y el autoanálisis emocional, sin renunciar a la ácida crítica al sistema que han adoptado como eje de su filosofía. Prácticamente todos los temas presentan alguna particularidad más o menos destacable en relación con el tratamiento de las voces. Así, es curioso comprobar cómo un mismo recurso, la alternancia de frases cantadas o habladas con el vocoder, les sirve igualmente para sumergirse en la plácida tensión que genera la obsesiva reiteración de reproches en “Mentiras son” al comienzo del álbum, o para cerrarlo con la serena y solemne reflexión y agradecimiento final en “Fin del trayecto”. “Saber decir que no”, rescatada de sus primeros materiales, recupera claramente el estilo bailable de sus inicios, con el característico poso de dramatismo de las melodías y letras, y reflexiones inmediatas sobre tentaciones cotidianas. En “Sobredosis de información”, DHS nos ofrecen su particular visión del bombardeo de datos y noticias propio de esta incipiente era cibernética, aprovechando para cuestionar con acidez la dudosa credibilidad de algunos hypes emergentes (“perdona mi escepticismo, todo son meros remedos, un poco más de lo mismo, todo me suena igual”), con unos atrayentes teclados que, al reproducir la melodía del estribillo, la convierten en uno de los momentos más álgidos y bailables del álbum. A diferencia de lo que indica la crítica letra de “El autoengaño”, este tema resulta uno de los más efectivos del álbum, tanto por el mensaje, como por la madera de himno que le imprime su espléndido estribillo. El cambio de registro con las omnipresentes y repetitivas voces robotizadas de “Repítelo” aporta un aire dinámico y sintético a esta propuesta a lo Daft Punk, que encajaría a la perfección como sintonía de una campaña publicitaria de telefonía móvil.

Por si fuera poco, el álbum esconde dos auténticas joyas en su recta final, donde DHS exhiben su faceta más conmovedora hasta la fecha. “Sólo dos hombres”, con música de Víctor LeFreak, es sin duda el tema más romántico y sentimental que nos han presentado desde que comenzaron. Su arrebatadora letra ilustra con sencillez su particular y sincera visión de las relaciones, con una carga lírica hasta ahora inexplorada, y un elegantísimo sonido electrónico apoyado por voces en falsete sintetizado que rememoran los momentos más electrónicos del “Antenna” de Jay-Jay Johanson. Por otra parte, “Ensueños” es una pieza de technopop perfecto, sosegado, delicado y nostálgico, donde las ilusiones escapistas dejan entrever un poderoso acercamiento al universo de Family. Ni siquiera la lógica brecha en la calidad que se aprecia en algunos temas de menor interés, como en la atropellada “Márchate ya”, o en las erráticas melodías de “La mejor defensa” o “Buscando” logran empañar los grandes logros de un álbum que ha superado con creces las expectativas puestas en el dúo tras su anterior trabajo.

Dos Hombres Solos siguen ahondando con habilidad y elegancia en la producción de un pop electrónico inteligente, dinámico, crítico e intimista, que resiste con la misma entereza tanto la escucha serena y reflexiva como el disfrute en momentos de entusiasmo discotequero. El dúo madrileño ha encontrado en su álbum de consagración la fórmula para defender su electropop como una inestimable vía de subsistencia emocional y análisis crítico de la realidad, sin olvidar la inestimable contribución del tercer hombre, capaz de manipular con habilidad y talento el engranaje de sonidos electrónicos que han reforzado aún más la incontestable personalidad del proyecto de José Ramón y Carmelo.

 

DJ Farrow

 

 

 


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