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Concierto de Ellos
Madrid, 12/06/2009
El idilio de Guille Mostaza con su ciudad parece vivir momentos dulces. Justo un año después de tocar con Krakovia en las Fiestas de San Antonio de la Florida, Guille volvió a tomar el Parque de la Bombilla, esta vez al frente de su banda Ellos, en una cálida noche de verano, deleitando como nunca a sus incondicionales y dejando sin duda boquiabiertos a los espectadores neófitos propios de este tipo de festejos populares.
El rodaje de Guille al mando de Ellos, especialmente a lo largo de la gira de su último álbum, es tal que, actuación tras actuación, se advierte el desarrollo de su capacidad de seducción como líder, a base de una espontaneidad sin límites, un carisma muy especial y un considerable derroche de simpatía y buen rollo. Así, comprobamos con sorpresa el aplomo y naturalidad con la que afronta las paradas provocadas por algunos fallos técnicos, los problemas con el sonido, sus momentos de complicidad con Santi Capote y demás miembros del grupo, o su capacidad para dar continuidad a una apabullante sucesión de canciones sin que disminuya ni un momento la fascinación de los concurrentes.
Y es que sólo un grupo como Ellos sabe cómo encandilar a un público fiel entregado a la mágicas melodías de sus canciones, enganchado a la tremenda inmediatez de sus letras, y rendido a las poses y recursos de Guille. Incluso a pesar de permitirse el lujo de prescindir en su sobrado repertorio de hits incontestables como “Lo dejas o lo tomas”, “83” o “Tú primero”, el éxito en sus conciertos parece siempre asegurado, a base de combinar una gran ejecución instrumental con una envidiable sucesión de temas nuevos y antiguos, envolviéndolos en un ambiente desenfadado y festivo. Porque no en todos los conciertos pueden vivirse momentos de plenitud ante la irresistible necesidad de corear estrofas y estribillos como el de “El anillo”, “Nada más puro” o “Dicen que te vas”, o sensaciones comparables al subidón que se experimenta en la interpretación de clásicos como “Diferentes” o “Campeón”, dejando al borde de la extenuación a una gran parte de sus adeptos. Por eso, y porque nadie como Ellos son capaces de cerrar un concierto en apoteósica comunión con sus fans, regalándoles un minuto de gloria inolvidable.
DJ Farrow


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