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ELLOS – CARDIOPATÍA SEVERA
Con un título que parece describir las reacciones pasionales que provocan en muchos de sus fans, y con el retraso de rigor de por medio, Ellos publican finalmente en noviembre de 2010 su nuevo álbum “Cardiopatía severa” (PIAS / 2010). Asombrado por las agradables sensaciones de las primeras escuchas que se iban filtrando por la red, opté por ir a contracorriente, sin permitir que las dosificadas muestras del disco se apoderaran progresivamente de mi ansiedad. Decidí abstraerme de la sobreexposición mediática que Ellos han sufrido en la recta final previa al lanzamiento de “Cardiopatía severa” para situarme frente a su obra lo menos contaminado posible por las alabanzas y detracciones emitidas al calor de la instantánea espontaneidad del universo bloguero.
En este nuevo álbum, el dúo madrileño profundiza decididamente en la línea de madurez atisbada en “¿Qué fue de Ellos?”, reivindicando dos grandes ejes estilísticos: por una parte, una indiscutible brillantez melódica, apoyada por arrebatadores arreglos de cuerda (a cargo de la Orquesta Sinfónica de Bulgaria) que dulcifican las excesivas resonancias guitarreras, aportando una extraordinaria elegancia a su sonido; y por otra, la asombrosa aproximación en sus letras a la amalgama de sentimientos, incertidumbres, anhelos y sinsabores vitales de toda una generación que lucha por madurar dignamente, pero que se resiste a dejar de ser joven, impregnadas por ello de un romanticismo cotidiano no exento de cierta amargura, y que caracteriza a Guille como uno de los letristas más especiales e irrepetibles del pop nacional. El álbum muestra el poder y la solemnidad de las cuerdas desde su mismo comienzo, con la trepidante fuerza de “Lo nuestro” derrochando nostalgia por la relación perdida. Conscientes del potencial de la fórmula que les ha ayudado a forjar sus particulares señas de identidad, Ellos siguen facturando con fortuna intensos cambios de ritmo, estribillos radiantes, pegadizos e irresistiblemente coreables, como se observa en “Justicia cósmica”, “Viernes , o en “¿Por qué no volvemos?”, una deliciosa pieza de pop-rock amable y melódico que le sienta como un guante a la voz de Santi Capote, rematada por los magníficos coros y estribillo de Guille. Pero es en cortes como la majestuosa “Hasta el final”, dispuesta a sobrecogerte por la honesta intensidad de su estribillo, o el delicioso single “Cerca”, capaz de hundirte el ánimo si te alcanza en un momento bajo de defensas sentimentales, donde los arreglos de cuerda se muestran en todo su esplendor.
Pero Ellos no suelen jugarse todo a la misma carta, dando sobradas muestras de su capacidad para alternar distintos registros. Así, en la tierna y melancólica “Pobre caimán”, o en la extrañamente festiva “Cumpleaños feliz” activan con naturalidad un modo sensiblero casi adolescente, que no desentonaría en ningún disco de los primeros y más reconocibles Hombres G. No deja de ser curioso que haya tenido que ser en un disco de Ellos donde hayamos tenido la oportunidad de escuchar con nitidez la interesante voz de J de los Planetas, que adopta un tono más grave en “Mientes”, en perfecto contrapunto con la voz de Guille en el estribillo. Más propia de Amaral o de La Bien Querida resulta la sencilla y delicada balada “Te echo tanto de menos”, que muestra una desnudez inusitada en el dúo que, sin desmerecer el meritorio cambio de registro de Guille, cobraría más sentido y credibilidad en manos de la factoría maña o de la cantautora bilbaína. Tan sólo la discreta melodía y la producción de aires setenteros de “Aún no lo sé“, se me antoja como la única nota prescindible de este inmenso trabajo, en extraño paralelismo con la recta final de su anterior álbum.
En “Cardiopatía severa”, Ellos entregan unas canciones que, aunque a primera escucha parecen admitir una asimilación menos inmediata que las de los discos precedentes, en seguida acaban reivindicando con orgullo y contundencia su peso específico entre los himnos consagrados de la carrera del dúo. Las grandes melodías, las letras tan cercanas y los extraordinarios arreglos de cuerda son elementos que, aisladamente, podrían hacernos despertar cierto interés por un artista determinado, pero que, combinados con la destreza que exhibe este disco, convierten probablemente a Ellos en el grupo más encantador y atrayente del pop español, demostrando su perfecto estado de forma, y certificando una vez más que lo suyo sí tiene nombre: musicón.
DJ Farrow |